La miro, con ojos profundos de canción,
dulces de miel, sedientos de pasión.
Desde aquel sillón aterciopelado,
la piel de ella respondía al llamado.
Expectante, deslumbrante.
Los labios carnosos mostraron una milésima de sabor.
Suficiente fue el resplandor.
Suave el movimiento, acarició su cabello,
Lo conocieron sus dedos, desvistiendo el cuello.
La diminuta gota de amor que por allí bajaba,
las siete maravillas en ellos encontraba.
Asombrosa combinación,
momento exacto de pasion.
El tacto encantado busco continuar.
El cuerpo deseoso de dejarse llevar.
Su boca esquiva los cálidos labios.
Saborea curvas de placeres extraordinarios.
El corazón que vive, los ojos que callan,
los labios que nuevos idiomas hallan.
El mundo parece girar. El universo, cambiar.
La realidad comienza a volar.
La espalda curvada, vestida en sus manos.
La mas fina elegancia, degustada por humanos.
Sus ojos cerrados,
dulcemente apretados.
No hay oscuridad,
no existe el dolor.
Solo ven la claridad,
Solo sienten el sudor.
Su pelo y sus manos,
su piel y su pecho,
su boca y su cuello.
Todo su cuerpo.
Ella y el.
O DE OTRA
La miro, ojos profundos
Aquel sillón, carnoso
La piel respondia
Miel sedienta
en los labios
deslumbrantes
suficiente sabor
Solo ven la calridad
Solo sienten el sudor
asombrosa combinación
Desvistiendo el movimiento
gota de amor busca continuar
labios hallando nuevos idiomas
Momento exacto, tacto encantado
La espalda desnuda, curvada, libre
Vestida entre sus manos y sabanas
cuerpo deseoso, suaves los dedos
La realidad comienza a volar
Placeres en boca de sabor
Dulcemente apretados
La mas fina elefancia
El corazón que vive
Su pelo y sus manos
Su piel y su pecho
Su boca y su cuello
Todo su cuerpo
Ella y el.
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