viernes, 17 de junio de 2011

ella y el

el mismo poema, en dos fromas distintas.


DE UNA FORMA


La miro, con ojos profundos de canción,


dulces de miel, sedientos de pasión.


Desde aquel sillón aterciopelado,


la piel de ella respondía al llamado.




Expectante, deslumbrante.



Los labios carnosos mostraron una milésima de sabor.


Suficiente fue el resplandor.


Suave el movimiento, acarició su cabello,


Lo conocieron sus dedos, desvistiendo el cuello.



La diminuta gota de amor que por allí bajaba,


las siete maravillas en ellos encontraba.


Asombrosa combinación,


momento exacto de pasion.



El tacto encantado busco continuar.


El cuerpo deseoso de dejarse llevar.


Su boca esquiva los cálidos labios.


Saborea curvas de placeres extraordinarios.



El corazón que vive, los ojos que callan,


los labios que nuevos idiomas hallan.


El mundo parece girar. El universo, cambiar.


La realidad comienza a volar.



La espalda curvada, vestida en sus manos.


La mas fina elegancia, degustada por humanos.


Sus ojos cerrados,


dulcemente apretados.



No hay oscuridad,


no existe el dolor.


Solo ven la claridad,


Solo sienten el sudor.



Su pelo y sus manos,


su piel y su pecho,


su boca y su cuello.


Todo su cuerpo.



Ella y el.




O DE OTRA





La miro, ojos profundos


Aquel sillón, carnoso


La piel respondia


Miel sedienta


en los labios


deslumbrantes


suficiente sabor


Solo ven la calridad


Solo sienten el sudor


asombrosa combinación


Desvistiendo el movimiento


gota de amor busca continuar


labios hallando nuevos idiomas


Momento exacto, tacto encantado


La espalda desnuda, curvada, libre


Vestida entre sus manos y sabanas


cuerpo deseoso, suaves los dedos


La realidad comienza a volar


Placeres en boca de sabor


Dulcemente apretados


La mas fina elefancia


El corazón que vive


Su pelo y sus manos


Su piel y su pecho


Su boca y su cuello


Todo su cuerpo



Ella y el.



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