Me gustan las tardes, la ciudad tiene su magia. Pasear entre las calles y que mis pasos sean de sombra, desapercibidos entre las pisadas del asfalto. Entre el mar de miradas perder la mia en la excentricidad del urbanismo, mezclarme entre la gente. Delicia al degustarme cual fantasma levitando entre la nebulosa de personas. Simpleza de mis pasos, mi vista y yo.
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